NAVAS DE TOLOSA

foro de reunion para recrear la batalla y entorno de las Navas de Tolosa.
 
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 Un poco de historia

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Jonos

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MensajeTema: Un poco de historia   Dom Ago 30, 2009 10:07 pm

Extraído de la wikipedia tongue


La Batalla de Las Navas de Tolosa, llamada en la historiografía árabe Batalla de Al-Uqab (معركة العقاب), y conocida simplemente como «La Batalla» en las crónicas de la época, tuvo lugar el 16 de julio de 1212 cerca de la población jienense de Las Navas de Tolosa. La victoria permitió extender los reinos cristianos, principalmente el de Castilla, hacia el sur de la Península Ibérica, entonces dominada por los musulmanes.

Antecedentes

Esta decisiva batalla fue el resultado de la Cruzada organizada en España por el Rey Alfonso VIII de Castilla, el Arzobispo de Toledo don Rodrigo Ximénez de Rada y el Papa Inocencio III contra los almohades musulmanes que dominaban Al-Ándalus desde mediados del siglo XII, tras la derrota del rey castellano en la batalla de Alarcos (1195), y había tenido como consecuencia llevar la frontera hasta los Montes de Toledo, amenazando la propia ciudad de Toledo y el valle del Tajo.

Al tenerse noticia de la preparación de una nueva ofensiva almohade, Alfonso VIII, después de haber fraguado diferentes alianzas con la mayoría de los reinos cristianos peninsulares, con la mediación del Papa, y tras finalizar las distintas treguas mantenidas con los almohades, decide preparar un gran encuentro con las tropas almohades que venían dirigidas por el propio califa Muhammad An-Nasir, el llamado Miramamolín por los cristianos (versión fonética de «Comendador de los Creyentes», en árabe). El rey buscaba desde hacía tiempo este encuentro para desquitarse de la grave derrota de Alarcos.

Fuerzas cristianas

El ejército cristiano estaba formado por:
  • Las tropas castellanas al mando del rey Alfonso VIII de Castilla, el alma de la batalla y el coordinador, junto con 20 milicias de Concejos Castellanos, entre ellas las de Medina del Campo, Madrid, Soria, Palencia, Almazán, Medinaceli, Béjar y San Esteban de Gormaz. Constituían el grueso de las tropas cristianas y rondaban los 50.000 hombres. Su abanderado era Diego López II de Haro, quinto señor de Vizcaya. A este caballero encomendó Alfonso VIII el reparto del botín tras la batalla, del que dicen las crónicas castellanas que no se quedó nada para su propio provecho.

  • Las tropas de los reyes Sancho VII de Navarra, Pedro II de Aragón y Alfonso II de Portugal. Sumaban unos 20,000 hombres, en su mayoría aragoneses que al año siguiente lucharían en la Batalla de Muret. Las tropas portuguesas acudieron a la llamada de cruzada, pero no contaron con la presencia de su rey.

  • Las tropas de las Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, Temple y San Juan (Malta).

  • Un gran número de cruzados provenientes de otros estados europeos o ultramontanos, llamados así por haber llegado desde más allá de los Pirineos. Estos guerreros, en su mayoría franceses, llegaron atraídos por el llamado del Papa Inocencio III, quien a su vez había sido contactado por el Arzobispo de Toledo Jiménez de Rada. Su número es discutible, pero se cree que pudieron llegar a los 30.000 hombres, si bien muchos de ellos no llegaron a participar en la batalla. Entre los convocados extranjeros figuraban también tres obispos, los de las ciudades francesas de Narbona, Burdeos y Nantes.

  • Al igual que el portugués, tampoco participó en la contienda el rey de León Alfonso IX, que en aquellos años estaba enemistado con el rey de Castilla e incluso aprovechó la oportunidad para intentar asediar un par de castillos fronterizos. No obstante, sí acudieron algunos caballeros leoneses por su cuenta.


Fuerzas musulmanas

El ejército cristiano tenía un tamaño ciertamente respetable, pero el gran número de tropas convocadas por el Califa almohade Muhammad An-Nasir (Miramamolin para los cristianos) hacía que pareciera pequeño a su lado. Su tamaño fue enormemente exagerado por las crónicas cristianas, llegando a hablarse hasta de 300.000 a 400.000 hombres, si bien hoy en día se tiende a cifrar su número en algo más de 120.000. Su composición no era menos internacional que la de su oponente:

  • En primera línea se situaba la infantería ligera marroquí reclutada en el Alto Atlas.

  • Tras ésta se disponían los infantes voluntarios de Al-Ándalus, mejor armados que los marroquíes y encargados de detener las filas enemigas. Ese día, sin embargo, reinaban los recelos entre la guarnición andalusí debido a la ejecución de Ibn Cadis, el jefe de la guarnición musulmana en la fortaleza de Salvatierra, al que los cristianos dejaron marchar a cambio de rendir la plaza, y que, apenas llegado a territorio almohade, fue degollado por orden del sultán. Esto tendría consecuencias decisivas en la moral de las tropas andalusíes durante la batalla.

  • El propio ejército almohade se encontraba detrás de los andalusíes, con la potente caballería africana, que había sido la pesadilla de los ejércitos cristianos, cubriendo los flancos. La mayoría de sus veteranos y bien armados hombres procedían del noroeste de África, pero entre sus filas no faltaban tampoco los guerreros de todos los rincones del Islam atraídos por la llamada a la Guerra Santa.

  • Tras la caballería almohade, que combatía con lanza y espada, se encontraban contingentes de arqueros a caballo turcos conocidos como Agzaz. Esta unidad de mercenarios de élite había llegado a la Península tras haber sido capturados en lo que ahora es Libia durante la guerra que mantenían los almohades del Magreb con los ayubíes de Egipto.

  • Al final, formando una apretada línea en torno a la tienda personal del sultán, se encontraba la llamada Guardia Negra (también denominados imesebelen), integrada por soldados-esclavos fanáticos procedentes del Senegal. Grandes cadenas y estacas los mantenían anclados entre sí y al suelo, de tal manera que no les quedaba otra alternativa que luchar o morir. Desde su tienda, el sultán arengaba a sus tropas vestido completamente de verde (el color del Islam), con un ejemplar del Corán en una mano y una cimitarra en la otra. En las filas musulmanas abundaban los líderes religiosos y santones tanto como los monjes y sacerdotes en las cristianas, exhortando a ambos bandos a una lucha sin tregua.


Como curiosidad cabe destacar que las mismas cadenas que mantenían atados a esos imesebelen, la Guardia Negra del califa, son las que incorpora Sancho VII en el escudo de Navarra y que aquel ejemplar del Corán poseía una enorme esmeralda en el centro, la cual también es tomada por el monarca navarro para dicho escudo

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Jonos

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MensajeTema: Re: Un poco de historia   Dom Ago 30, 2009 10:07 pm

Movimientos previos

El ejército cristiano se reunió en Toledo al inicio del verano de 1212 y avanzó hacia el sur al encuentro de las huestes almohades. Durante la marcha inicial, tras la toma de Malagón, se produjo la deserción y abandono de una parte de casi todos los ultramontanos por el calor y las incomodidades y, sobre todo, por no estar de acuerdo con la política a seguir, dictada por el jefe del contingente cristiano, Alfonso VIII. Un nuevo motivo de disputa fue la posterior toma de la ciudad de Calatrava (Calatrava la Vieja), donde las tropas permanecieron detenidas para disgusto de alguno de los cruzados que querían ir directamente al encuentro de las tropas almohades. Alfonso VIII, entre otras normas, había dictado la de mantener un trato humanitario para con los musulmanes en el caso de que fueran vencidos y no llevar al último grado ni el pillaje ni los asesinatos y los malos tratos que se habían producido tras la toma de Malagón. Anteriormente, las mismas tropas ultramontanas habían causado importantes disturbios en Toledo, destacando los asaltos y asesinatos en su judería.

La partida de los casi 30.000 ultramontanos (sólo eligieron quedarse 150 caballeros del Languedoc, con el obispo de Narbona a la cabeza) mermó en buena medida las huestes cristianas, pero el ejército restante de 70.000 hombres seguía siendo uno de los más grandes que se habían visto en aquellas tierras. Aunque no muy numerosos, después de la conquista de Calatrava, se añadieron 200 caballeros navarros dirigidos por Sancho VII.

Las tropas cristianas se encaminaron hacia la zona rasa en que se encontraban acantonados los musulmanes. Es decir, Navas de Tolosa, o llanos de La Losa, puntos cercanos a la localidad de Santa Elena (donde se está terminando un Centro de Interpretación de la Batalla), al noroeste de la provincia de Jaén. La previsión era, pues, librar una gran batalla campal. Sin embargo, An-Nasir decidió cortar el acceso del enemigo al valle, y para ello situó hombres en puntos clave, de forma tal que los cristianos quedaron rodeados por montañas, y por tanto con una muy limitada capacidad de maniobra. El escenario cambió entonces radicalmente, y en perjuicio de la coalición, que ahora ya no podría disfrutar del beneficio táctico que le otorgaba el campo abierto, sino o bien retirarse o bien luchar en clara desventaja.

A pesar de todo, los cristianos consiguieron superar la adversidad: Harían el movimiento de aproximación al enemigo por el oeste, a través de un paso llamado Puerto del Rey, que les permitió cruzar la sierra para luego, ya en terreno llano, marchar contra el rival. Cuentan las crónicas castellanas que quien reveló a las tropas la existencia de esta senda fue un pastor local, a quien algunos autores nombran como Martín Alhaja, mientras otros lo identifican con la aparición de San Isidro.

La batalla

Los ejércitos cristianos llegan el viernes 13 de julio de 1212 a Las Navas, y se producen pequeñas escaramuzas durante el sábado y domingo siguientes. El lunes 16 de julio, cansados de esperar y temiendo las deserciones, atacan a las huestes almohades.
Las tropas almohades provenían de los territorios de Al-Andalus y soldados bereberes del norte de África, reunidas para formar una yihad que expulsara definitivamente a los cristianos de la Península Ibérica. Habían estado retardando el choque frontal con el fin de conseguir debilitar la unión de las tropas cristianas y agotar las fuerzas de éstas por agotamiento de los suministros.

Los castellanos de segunda línea, al mando de Núñez de Lara, y las Órdenes Militares formaban en el centro flanqueados, a la derecha, por los navarros y las milicias urbanas de Ávila, Segovia y Medina del Campo y, a la izquierda, por los aragoneses.

Tras una carga de la primera línea de las tropas cristianas, capitaneadas por el vizcaíno Diego López II de Haro, los almohades, que doblaban ampliamente en número a los cristianos, realizan la misma táctica que años antes les había dado tanta gloria. Los voluntarios y arqueros de la vanguardia, mal equipados pero ligeros, simulan una retirada inicial frente a la carga para contraatacar luego con el grueso de sus fuerzas de élite en el centro. A su vez, los flancos de caballería ligera almohade, equipada con arco, tratan de envolver a los atacantes realizando una excelente labor de desgaste. Recordando la batalla de Alarcos, era de esperar esa táctica por parte de los almohades. Al verse rodeados por el enorme ejército almohade, acude la segunda línea de combate cristiana, pero no es suficiente. La tropa de López de Haro comienza a retirarse, pues sus bajas son muy elevadas, no así el propio capitán, el cual, junto a su hijo, se mantiene estoicamente en combate cerrado junto a Núñez de Lara y las Órdenes Militares.

Al notar el retroceso de muchos de los villanos cristianos, los reyes cristianos al frente de sus caballeros e infantes inician una carga crítica con la última línea del ejército. Este acto de los reyes y caballeros cristianos infunde nuevos bríos en el resto de las tropas y es decisivo para el resultado de la contienda. Los flancos de la milicia cargan contra los flancos del ejército almohade y los reyes marchan en una carga imparable. Según fuentes tardías, el rey Sancho VII de Navarra aprovechó que la milicia había trabado combate a su flanco para dirigirse directamente hacia Al-Nasir. Los doscientos caballeros navarros, junto con parte de su flanco, atravesaron su última defensa: los im-esebelen, una tropa escogida especialmente por su bravura que se enterraban en el suelo o se anclaban con cadenas para mostrar que no iban a huir. Sea como fuere, lo más probable es que la unidad navarra fuera la primera en romper las cadenas y pasar la empalizada, lo que tradicionalmente se ha dicho justifica la incorporación de cadenas al escudo de Navarra. Mientras la guardia personal del califa sucumbía fiel a su promesa en sus puestos, el propio An-Nasir se mantenía en el combate dentro del campamento.

El degüello dentro de la empalizada de Miramamolín fue terrible. El hacinamiento de defensores y atacantes en este punto y la conciencia de estar dilucidando la suerte suprema de la batalla, espolearía el desesperado valor de unos y otros. Pero no existía en aquella época ninguna forma humana de detener una carga de caballería pesada cuando se abatía sobre un objetivo fijo y lograba el cuerpo a cuerpo. En las Navas, los arqueros musulmanes, principal y temible enemigo de los caballeros, sobre todo por la vulnerabilidad de sus caballos, no podrían actuar debidamente cogidos ellos mismos en medio del tumulto. La carnicería en aquella colina fue tal que después de la batalla, los caballos apenas podían circular por ella, de tantos cadáveres como había amontonados. El ejército de Al-Nasir se desintegró. En la terrible confusión cada cual buscó su propia salvación en la huida, incluido el propio califa.

Jorge Montemayor, cronista del Rey Felipe II, hace constar en el Nobiliario General que escribió, intitulado Casas ilustres, a fojas 395, que los Ugarte que tienen su casa y primitivo solar en el valle de Orozco se hallaron en la batalla de las Navas de Tolosa en el año de 1212, y que Juan de Ugarte participó en la toma del Alcázar de Baeza, quien para memoria de haber concurrido a tan feliz triunfo aumentó una orla roja y en ella ocho aspas de oro en el antiguo escudo de armas de su casa. Fue el referido Juan de Ugarte uno de los quinientos infanzones hijosdalgos que el Rey Don Fernando nombró para que acompañasen a Lope Díaz de Haro, Señor de Vizcaya, a quien había encomendado el auxilio de la ciudad y Alcázar de Baeza, que les tenían asediados poderosamente los moros. En la expedición consiguió Juan de Ugarte los laureles de una eterna fama, pues entrando con singular denuedo por medio de los moros, dando grandes lanzadas a los que encontraba, abrió paso para que se introdujera el Socorro en la ciudad. Atemorizados los moros, levantaron el cerco poniéndose en una afrentosa y apresurada fuga, quedando victoriosos los cristianos. Iñigo López de Mendoza, por haber contribuido a la rotura del cerco de las cadenas que custodiaban la tienda del califa Muhammad An-Nasir, añadió a su escudo de armas una orla con las cadenas. Actualmente acoge el Museo de Heráldica de Álava.

La precipitada huida a Jaén de An-Nasir proporcionó a los cristianos un ingente botín de guerra. De este botín se conserva la bandera o pendón de Las Navas en el Monasterio de Las Huelgas en Burgos.

Cuando Fernando III colonizó estas tierras, fundó La Carolina y una aldea dependiente de ella, llamada «Venta de Linares» por existir allí dicha venta. Posteriormente se le cambió el nombre inicial por el de «Navas de Tolosa» en honor a la célebre batalla, hecho que ha creado confusión, frecuentemente, en la situación del lugar auténtico de celebración de la misma. Hoy son abrumadoras las evidencias del lugar exacto y todos los investigadores lo aceptan. Los trofeos de la Batalla de Las Navas de Tolosa se encuentran en la Iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel en Vilches.

Consecuencias

Como consecuencia de esta batalla, el poder musulmán en la Península Ibérica comenzó su declive definitivo y la Reconquista tomó un nuevo impulso que produjo en los siguientes cuarenta años un avance significativo de los llamados reinos cristianos, que conquistaron casi todos los territorios del sur bajo poder musulmán. Consecuencia inmediata fue la toma de Baeza, que posteriormente retornó a manos almohades. La victoria habría sido mucho más efectiva y definitiva si no se hubiera desencadenado en aquellos mismos años una hambruna que hizo que se demorara el proceso de reconquista. La hambruna duró hasta el año 1225.

La fortaleza de Calatrava la Nueva, cerca de Almagro, fue construida por los Caballeros de la Orden de Calatrava, utilizando prisioneros musulmanes de la batalla de Las Navas de Tolosa, de 1213 a 1217.

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Última edición por Jonos el Lun Ago 31, 2009 3:46 am, editado 1 vez
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Francisco de Vilches

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MensajeTema: Re: Un poco de historia   Lun Ago 31, 2009 2:37 am

Para corregir lo publicado en la Wikipedia, los Trofeos de la BAtalla de LAs Navas, que se conservan en Vilches (Jaén), lo están en la Iglesia Parroquial de San Miguel _Arcángel, no en la Iglesia de Nuestra Señora del Castillo. Un saludo
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Caballero de Acebedo
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MensajeTema: Re: Un poco de historia   Lun Ago 31, 2009 2:56 am

Bueno esto empieza bien.
ya vamos poniendo de nuestra parte de Historia muy importante, para poder recrear algo con fidelidad lo mejor posible.
vamos viendo ideas y correcciones, que de otro modo no podrian saberse.
Esto es lo que pretendemos, esta es la idea amigos, difundid esto por todos los lares de España y estranjero, para que todos pongamos un grano de arena para tal fin.
Saludos a todos.

plantare aqui parte de la Historia que me toca por Reino
.

Biografía de Alfonso VIII. Rey de Castilla

El reinado de Alfonso VIII de Castilla resulta de gran interés para la historia de la península en la Edad Media.

Se enmarca en lo que se ha venido llamando la España de los Cinco Reinos, en la que, desaparecida la tendencia unitaria esbozada por Alfonso VI, Castilla y León se encuentran de nuevo separadas políticamente, y periódicamente enfrentadas, dando lugar a un periodo marcado por el continuo juego de alianzas entre ambos reinos y el resto de los territorios peninsulares: Aragón, Navarra y Portugal; sin desdeñar tampoco cualquier otro tipo de alianzas, incluidos los almohades.

Sin embargo, su importancia va más allá de los sucesos acaecidos durante el reinado, ya que en él se pondrán los pilares para dos hechos fundamentales para la historia de los siglos posteriores:

*
La conversión del Reino de Castilla en el centro de poder político más importante de la parte occidental de la Península
*
La decadencia definitiva del poder musulmán

La importancia política de Castilla en detrimento de León era una tendencia que ya se apuntaba y que durante el reinado de Alfonso VIII queda clara, para consolidarse con el acceso al trono de Fernando III y la unión definitiva de ambos reinos.

Por su parte, la victoria de Las Navas de Tolosa (1212) no sólo acabará con el poder de los almohades, sino que abrirá las puertas de Andalucía a sus herederos, que con sus conquistas limitarán la existencia de lo que fuera Al-Andalus al Reino de Granada hasta su desaparición en 1492.
La predominancia de Castilla y las disputas con León y Navarra

Curiosamente, el comienzo del reinado de Alfonso VIII no fue fácil. Hijo de Sancho III de Castilla y Blanca de Navarra subió al trono cuando contaba apenas tres años, abriéndose entonces un periodo anárquico, caracterizado por el enfrentamiento entre las poderosas familias de los Lara y los Castro, que se disputaron su tutela y la regencia, junto a Fernando II de León, que ejerció durante algún tiempo la tutela del niño, y aprovechó, al igual que Sancho VI de Navarra, este periodo para aumentar sus territorios a costa de los de Castilla.

Por ello, una vez asumido el poder (1169) Alfonso VIII orientará su política hacia la recuperación de las tierras perdidas durante su minoría a favor de León (Tierra de Campos) y de Navarra (La Rioja), lo que enfrentará a Castilla con León y Navarra durante largas décadas.
La competencia con León se deberá fundamentalmente a cuestiones fronterizas y será una constante durante todo el reinado, jalonado por la firma de diversos tratados, que darán lugar a períodos de estabilidad y buenas relaciones.

Entre los diversos acuerdos destaca el matrimonio entre Alfonso IX de León y la princesa Berenguela, hija de Alfonso VIII, realizado en 1197, que incluía como dote las plazas fuertes en disputa, y dio lugar a un periodo de tranquilidad. Pero el papa Inocencio III declaró nulo el matrimonio por razones de parentesco que se disuelve en 1204, volviendo Berenguela a Castilla, lo que deshace el acuerdo de paz y promueve de nuevo los enfrentamientos.

No obstante, este matrimonio será de gran importancia en el futuro, ya que un hijo de esta unión, Fernando, se convertirá en Fernando III, primero de Castilla (1217), luego de León, uniendo ambos reinos a la muerte de su padre en 1230.

Con respecto a Navarra, Alfonso VIII buscará recuperar los territorios que le habían sido arrebatados, para lo que emprenderá entre 1173 y 1176 diversas expediciones tendentes a restaurar las fronteras anteriormente existentes, lo que no sólo logró con la recuperación de La Rioja en 1173, sino que además se anexionó Álava y Guipúzcoa (1200), que pasaron definitivamente a formar parte del Reino de Castilla bajo la autoridad de Diego López de Haro, Señor de Vizcaya.
El dominio de Álava y Guipúzcoa interesaba a Alfonso VIII porque unía sus dominios castellanos con los de Aquitania, a los que se consideraba con derecho por su matrimonio. Alfonso VIII se había casado con 1170 con Leonor de Inglaterra, hija de Enrique II de Inglaterra y Leonor de Aquitania, que llevó como dote el ducado de Gascuña, cuya posesión nunca se hizo efectiva, y los intentos que el monarca llevó a cabo para ello tampoco no tuvieron éxito.
La decadencia del poder musulmán

Otra de las constantes del reinado será la política relativa a Al-Andalus. En primer lugar, tratará Alfonso VIII de evitar que Aragón se extienda por las zonas de influencia castellana, en especial las dominadas por el llamado Rey Lobo, que mantuvo un reino independiente de los almohades en Murcia-Valencia-Albarracín.
La expansión hacia el sur de Aragón llevará a enfrentamientos que finalizarán con la firma del acuerdo de Cazola en 1179 con Alfonso II el Casto, rey de Aragón, por el que se repartieron los territorios musulmanes y delimitaron sus respectivas zonas de expansión: Castilla concedía libre y perpetuamente al monarca aragonés todo el país valenciano, incluidas las ciudades de Valencia, Játiva y Denia, hasta el puerto de Bihar (Alicante), y el monarca aragonés hacia lo propio con todas las tierras situadas más allá de dicho puerto. Con este tratado quedaban ya prefigurados los que van a ser, a partir del siglo XIII, los grandes Reinos peninsulares de Castilla y León y Aragón-Cataluña.

En cuanto a los almohades, principales dominadores del territorio musulmán peninsular en este periodo, se alternaron los enfrentamientos con diverso resultado, con paces y treguas, en momentos en los que la neutralidad almohade era necesaria para Castilla, concentrada como estaba en sus enfrentamientos con León y Navarra.

En 1177 los almohades continuaban hostigando las tierras fronterizas de Castilla y atacaron Uclés. Esto debió decidir a Alfonso VIII a asegurar sus posiciones por tierras de Cuenca, conquistando esta ciudad en ese mismo año, para lo que contó con la ayuda de Alfonso II de Aragón.
En los años siguientes continuaron las campañas por tierras andaluzas y la ampliación de las conquistas en la zona del Júcar (1183-1185). Alarmados por ello los almohades y ante el peligro que suponían, el Califa Abu Yacub pasó a la península, desembarcando en Tarifa con un gran ejército, y declarando la guerra santa contra los cristianos (1195).
La campaña culminó con la derrota de Alarcos (1195), la retirada de Alfonso VIII a Toledo y la caída de Calatrava y otras plazas fuertes, momento que marca el apogeo del poder almohade en la península, que controlaba su área central y no dejaba de hostigar a los reinos cristianos.

Sin embargo la victoria fue efímera. El papa Inocencio III, junto al Arzobispo de Toledo Ximénez de Rada, llevaban tiempo predicando la necesidad de solventar las diferencias entre los reinos cristianos y su unión en una cruzada frente al Infiel. Será una nueva campaña del Califa almohade, que acabó con la toma del Castillo de Salvatierra (1211), la que provoque la unión entre los reyes cristianos, así como la predicación de una nueva Cruzada.
Oficialmente sólo Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra participaron con sus huestes reales, aunque muchos caballeros leoneses, gallegos y portugueses se unieron al ejército cruzado, que reunido en Toledo, avanzó por tierras de Toledo y Ciudad Real, recuperando las plazas perdidas hasta la definitiva victoria de Las Navas de Tolosa (1212), con la que queda expedito el camino hacia el sur peninsular y el Imperio Almohade se derrumba definitivamente.

Otros aspectos destacables del reinado de Alfonso VIII de Castilla

Estatua de Alfonso VIII en el alcázar de SegoviaOtros aspectos a destacar del reinado son la labor repobladora y legislativa de Alfonso VIII. De la primera, las grandes beneficiarias fueron las Órdenes Militares, en especial Calatrava y Santiago que recibieron importantes territorios en La Mancha y Cuenca; con la segunda, el rey concedió fuero a muchas ciudades, sobresaliendo por su importancia y difusión posterior el otorgado a Cuenca. En el movimiento intelectual promovió la fundación de escuelas catedralicias y, sobre todo, del Estudio General de Palencia (1209), que se considera la primera Universidad de España.

Alfonso VIII morirá en 1214 dejando como heredero a Enrique I, que accederá al trono con sólo 10 años, y cuya prematura muerte en 1217, hará recaer la corona en su hija Berenguela, que en el acto de proclamación renunció al trono en favor de su hijo Fernando, habido con Alfonso IX. Éste, como Fernando III, aunará bajo su cabeza las coronas de Castilla y León, iniciando así la andadura definitiva del Reino Castellano-Leonés.
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Jonos

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MensajeTema: Re: Un poco de historia   Lun Ago 31, 2009 3:52 am

Francisco de Vilches escribió:
Para corregir lo publicado en la Wikipedia, los Trofeos de la BAtalla de LAs Navas, que se conservan en Vilches (Jaén), lo están en la Iglesia Parroquial de San Miguel _Arcángel, no en la Iglesia de Nuestra Señora del Castillo. Un saludo

Ya está modificado mi post. Muchísimas gracias por la corrección. cheers

Estaría bien que estos temas de historia no se publicaran comentarios, se podría abrir otro post de "fe de erratas" o "Comentarios a la historia" y el autor de ese post con errores lo modifique así, no enterraremos artículos interesantes bajo un montón de comentarios.

¿Que os parece? Very Happy

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Guillermo Cózar

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MensajeTema: Re: Un poco de historia   Lun Ago 31, 2009 3:56 am

La idea me gusta!

Un saludo
Saguardia
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Caballero de Acebedo
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MensajeTema: Re: Un poco de historia   Lun Ago 31, 2009 4:29 am

Ahi teneis la categoria nueva para estos temas y correciones.
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David Templar

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MensajeTema: Re: Un poco de historia   Mar Sep 01, 2009 9:09 pm

Seguro que ya lo habeis leido pero me parece ameno y bien detallado, aunque se parezca a lo ya descrito por aquí, por eso pongo solo el enlace.

http://www.promojaen.es/despe%C3%B1aperros/batalla.htm
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Donna Ysabel de Montblanc

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MensajeTema: Re: Un poco de historia   Miér Sep 09, 2009 4:07 am

Hola!

Este es mi primer post aquí y la verdad me parece superinteresante de sacar adelante la iniciativa de una recreacion de las Navas de Tolosa. Very Happy
Quería preguntar sólo por curiosidad a nuestro amigo ballestero de Vilches, qué es exactamente lo que se conserva como trofeo de aquella batalla en la iglesia local y si se tienen constancia de restos arqueológicos asociados a la batalla.
Saludos!!
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Francisco de Vilches

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MensajeTema: Re: Un poco de historia   Miér Sep 09, 2009 10:50 am

Estimada Donna Ysabel:
Los Trofeos que se conservan son un trozo de tela que asemeja a una bandera, con multiples retales de colores diferentes, que se denomina Bandera de la Batalla de Las Navas de Tolosa; una alabarda; una casulla episcopal con el escudo de Carlos V bordado sobre la casulla original del Arzobispo Don Rodrigo; y la pieza más valiosa, que es una cruz guia de hierro, con un brazo de hierro que sale de un trozo metálico plano a modo de escudo y que señala en una dirección. Estos trofeos son los que tradicionalmente se han considerado de la batalla y como tales se veneran en Vilches y sus habitantes. Restos arqueológicos existen en colecciones particulares y son puntas de flecha, herraduras, puntas de lanza, broches, medallas, etc... Si quieres más información digamelo. A sus pies.
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Donna Ysabel de Montblanc

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MensajeTema: Re: Un poco de historia   Vie Sep 11, 2009 7:01 am

Maese don Francisco, gracias por la información, es realmente interesante!!

¿Entonces todavia no se ha hecho ninguna excavación de la Batalla? Esto me recuerda que sería factible como por ejemplo la que se esta llevando a cabo en Alarcos (Ciudad Real), cuya Batalla del mismo nombre cronológicamente no dista mucho de la que aquí presentamos. De hecho también fueron almohades contra castellanos.
De hecho son interesantisimas algunas puntas de flecha allí encontradas.


http://www.arcomedievo.es/puntas4.htm
Fuente: Arco Medievo y Ramon de Al-Basit
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Caballero de Acebedo
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MensajeTema: De Sancho de Villavieja   Dom Oct 25, 2009 1:04 am

Relato moro sobre las Navas:

“Se plantó la tienda roja, dispuesta para el combate en la cumbre de una colina, Al-Nasir vino a ocuparla y se sentó sobre su escudo con el caballo al lado; los negros rodearon la tienda por todas partes con armas y pertrechos. La zaga, con las banderas y tambores, se puso delante de la guardia negra con el visir Abu Said ben Djami. Se dirigió contra ellos el ejército cristiano, en filas, como nubes de langostas; los voluntarios les salieron al encuentro y cargaron sobre ellos, pero desaparecieron entre las filas de los cristianos, quienes los cubrieron y combatieron terriblemente, todos los voluntarios murieron mártires, sin quedar uno… cuando vieron que los voluntarios habían sido exterminados, que los andaluces huían, que el combate arreciaba contra los que quedaban, y que cada vez los cristianos eran más numerosos, se desbandaron y abandonaron a Al-Nasir. Los infieles los persiguieron espada en mano, no siendo menos crueles las mujeres que los hombres de la Orden que profanó el Templo de Salomón y sus santos lugares… hasta llegar al círculo de negros y guardias que rodeaban a Al-Nasir; pero los encontraron que formaban como un sólido muro, y no pudieron abrir brecha; entonces volvieron las grupas de sus caballos acorazados contra las lanzas de los negros, dirigidas contra ellos, y entraron en sus filas. Al-Nasir seguía sentado sobre su escudo, delante de su tienda, y decía "Dios dijo la verdad y el demonio mintió", sin moverse de su sitio, hasta que llegaron los cristianos junto a él. Murieron a su alrededor más de diez mil de los que formaban su guardia… El degüello de musulmanes duró hasta la noche, y las espadas de los infieles se cebaron en ellos y los exterminaron completamente, tanto que no se salvó uno de mil. Los heraldos infieles gritaban: Matad y no apresad, el que traiga un prisionero será muerto con él. Así que no hizo el enemigo un solo cautivo este día.” (Ibn Abi Zar, Rawd al-quirtas).
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MensajeTema: Re: Un poco de historia   Lun Oct 26, 2009 1:16 pm

¡Oye!, qué interesante testimonio. Sería genial que los que tuvieran más historias de las Navas narradas por los moros las expusiera.
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JESÚS



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MensajeTema: Re: Un poco de historia   Lun Jun 20, 2011 11:13 am

Estais haciendo un gran trabajo preparando la recreación de la batalla de Navas de Tolosa, pero, por favor, no caigáis en la trampa de la falsedad que se está promulgando desde ciertos sectores quke tratan de hacer ver a los que desconocen el temaq que la batalla de Navas de Tolosa se dió en otro lugar diferente a esta poblazción, gran error y tremenda falsedad. en uno de los correos podemos leer: "Cuando Fernando III colonizó estas tierras, fundó La Carolina y una aldea dependiente de ella, llamada «Venta de Linares» por existir allí dicha venta. Posteriormente se le cambió el nombre inicial por el de «Navas de Tolosa» en honor a la célebre batalla, hecho que ha creado confusión, frecuentemente, en la situación del lugar auténtico de celebración de la misma. Hoy son abrumadoras las evidencias del lugar exacto y todos los investigadores lo aceptan. Los trofeos de la Batalla de Las Navas de Tolosa se encuentran en la Iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel en Vilches".
Fernando III, vino a Navas de Tolosa y firmó el tratado de paz de Navas de Tolosa con el rey moro d1 Baeza, entre otras cosas. Navas de Tolosa, como población ya existía cukando se celebró la batalla, como lo demuestras el primer cronista de la batalla, el arzobispo de Narbona Arnaldo Amamlarico, que dice así: "Sucedió esta batalla el año del Señor M.CC.XII. a XVII. de las Kalendas de Agosto el lunes antes de la fiesta de la Magdalena en las Navas de Tolosa, porque habia alli cerca un castillo de Moros llamado Tolosa", esto lo escribió el 11 de agosto de 1212 en Toledo; por lo tanto:
1º Lo de la Venta de Linares es un camelo que nadie puede demmostrar.
2º No podía ponerse después el nombre en honor a la batalla, cuando ya existía el pueblo.
3ª La confusión a que sse refiere ekl autor del comentario es la suya, ya que lo que prtende decir es que Carlos III, que sí fundó La Carolina, fundó la Venta de Linares, pero es totalmente falso, ya que en Navas de Tolosa aún se conseerva la casa que fue pósito y tiene una gran piedra que dice así: "Pósito de labradorers, reedificado en el año de 1723", mubhos años anttes de Carlos III.
4ª Confundir Carlos III con Fernando III, más que confusión es una falta de conocimiento de lo más elemental de la Historia de España que raya en la incultura.
Sería muy conveniente que cuando se escriba sobre un tema de la seriedad del que nos ocupa, fuesemos más respetuosos con la verdad y, además, se filtrasen los textos que no se ajustan a una realidad constatable como es el que nos ocupa.
La labar que estaís haciendo, muy digna del mayor elogio, debería de estar refrendada por una mayor fiabilidad en los contenidos de los textos publicados.
Saludos.
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MensajeTema: Re: Un poco de historia   Mar Jun 21, 2011 7:04 pm

Saludos Jesus,lo primero bienvenido a este foro.
Como bien dices hay una confusion en el relato de ese texto, pero es que, ni aún en el dia de hoy se sabe a ciencia cierta, donde se produjo la batalla en si.
Se barajan por los textos, cronicas, documentacion y los pocos restos que hay, el entorno de las Navas (el pueblo) la Carolina y Sta.Elena, en la mesa del Rey esta el limite por un lado y el palenque de Al Nasir por el otro en una loma cercana. pero es complicado situarlo en su justa medida.
Aun asi, si lo quisieramos recrear en el lugar exacto, me informan de que es agreste e inpracticable hoy en dia, por lo cual hemos optado por recrearla donde mas cerca hemos podido, nos han permitido y apoyado.
De todas forma gracias por tus reseñas y por tu opinion sin duda se valora. pasate por las Navas el dia de la recreacion y podreis ver algo de como se gesto esa contienda, sin mas dolor y sangre, solamente ganas de recordar algo de historia de una manera instructiva y amena para los que lo hacemos y los que lo ven desde fuera.
Saludos.

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MensajeTema: Re: Un poco de historia   

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Un poco de historia
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